Cómo diseñar un Producto Mínimo Viable que funcione

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¡Tienes que diseñar un Producto Mínimo viable!

Si alguna vez has emprendido, o lanzando un proyecto, esta frase siempre sale a relucir. Si es la primera vez, seguro que se convertirá en una frase clave par ti

Muchas veces el PMV parece un menhir en la mochila del equipo. Lo normal es que se haga bola. Es posible que automáticamente pienses en que tienes que hacer una App, o incluso que creas que tienes que desarrollar algo prácticamente cerrado.

No te agobies con eso, lo importante es tener la idea, el producto o servicio, el resto es confiar en la estrategia y el equipo adecuado para ponerlo en marcha.

 En este post tienes todas las pautas para poder descifrar cómo hacer un producto mínimo viable más que digno y que puedas emprender con éxito.

Replantear la idea con una nueva visión

Si algo he aprendido a lo largo de todos estos años es que: “lo mejor es íntimo enemigo de lo bueno”.

 A la hora de desarrollar un Producto Mínimo Viable hay que tener en cuenta, precisamente, qué es el producto mínimo con el que puedes comenzar a sacar adelante todo aquello que estás emprendiendo. 

Date cuenta que estamos en modo Bootstrapping, es decir, sacar adelante lo antes posible tu producto y poder validarlo, monetizarlo y poco a poco escalar. Todo lo que no sea actuar en este sentido, será como andar por el desierto en chanclas y sin cantimplora.

Hace no mucho me encontré envuelto con un buen proyecto. Un proyecto muy, muy atractivo, en fase de iniciación. Al principio parecía otro más de comida, pero aportaba una gran diferenciación y valor al usuario. Estos dos puntos son determinantes para plantearse que puede funcionar

No voy a poner nombres, porque dentro de cinco años no sé qué forma tendrá este mismo proyecto. Ojalá pueda referenciar este post como un caso de éxito real, estamos trabajando en ello para conseguirlo. 

La ambición de sus fundadores es enorme. Su primer objetivo era conseguir  una gran inversión de más de cinco cifras en tecnología. ¿Realmente necesitaba esto para salir adelante? Menos mal que entraron en razón y pusieron su foco en validar el proyecto. 

Empecé a cuestionar el proyecto por completo, quise identificar realmente cual era el producto mínimo viable que necesitaban.

 Me hablaban de no sé qué aplicación, qué, conectado con unos tótem de Realidad Virtual los usuarios podría hacer pedidos de comida, en cualquier parte del mundo. La verdad no era precisamente la imaginación quién iba a pararles los pies. Es más, cada vez que les escuchaba me enamoraba más la idea.

A partir de cuestionar cada punto, empezamos a aterrizar las ideas acotando los deseos a la propia viabilidad del proyecto. Tener un plan, sí, planificar el plan, mejor aún.

¿Qué hay que cuestionarse para diseñar un buen producto mínimo viable?

En esos momentos solo estábamos enamorados de la solución y construyendo la casa por el tejado, pensando en Tótems digitales que lo iban a petar. Comenzamos a despejar muchas cuestiones que nos permitieron dar pasos en la dirección correcta:

    • ¿Cómo vamos a pensar en el largo plazo, si tan siquiera sabemos si los clientes potenciales quieren el servicio?
    • ¿Conocemos la trazabilidad del cliente? 
    • ¿Sabemos los indicadores de negocio? 
    • ¿Tenemos claros los objetivos que queremos conseguir en el mes uno de existencia? Y ¿en el mes 6? 
    • A la hora de hablar con inversores, ¿cuál es la mejora que vamos a desarrollar en el Producto Mínimo Viable y qué objetivos vamos a conseguir con esa mejora gracias a la inversión?
    • Una vez validado el producto, a la hora de escalar en una segunda fase ¿por donde vamos a querer tirar?: ¿Por el producto? ¿En  la experiencia del usuario? ¿ las notificaciones? ¿En contenido?
  •  

Todas aquellas preguntas las fuimos despejando una a una. Además cruzamos el modelo de negocio que tenían diseñado, nos dimos cuenta donde estaba el punto de conversión del usuario. De cómo tenían que fidelizarlo y por supuesto como captarlo.

¿Qué decisiones afectan para diseñar un buen producto mínimo viable?

En este caso se tomaron decisiones trascendentales, de esas que permiten pivotar en la correcta dirección que se marcó en la estrategia.

¿Por qué en vez de una app, pensamos en diseñar en una segunda fase un producto en PWA?, nos ahorraríamos un buen dinero de inversión.

¿Qué tal si estudiamos la trazabilidad del usuario con Google Tag Manager? Así, podremos cambiar algunos botones en landing pages que muestren producto, o mejoramos la conversión a través del mail (que era uno de los canales importantes en la toma de decisiones por parte de los clientes potenciales)

¿De verdad queremos poner al cliente en el centro del proyecto? Preguntemos a los clientes a través de WhatsApp para identificar qué funcionalidades básicas les gustaría disfrutar en una App.

Todas estas cuestiones nos permitieron pivotar, re-enfocar el negocio y como consecuencia pudimos duplicar los objetivos del primer mes de vida de la idea de comida saludable para llevar.

Además de las funcionalidades que pueda tener un diseño, que para eso hay grandes expertos, hay que cuestionarse infinidad de variables para identificar realmente qué se espera. Mejor dicho, qué se debe incorporar en un Producto mínimo viable, o MVP en sus siglas en inglés, para obtener realmente resultados asumibles, medibles y viables en cualquier proyecto que emprendas.

¿Cuál es la fórmula para diseñar un Producto Mínimo Viable para emprender?

Va mucho más allá de una, dos o veinte pantallas integradas para una solución, simplemente porque la presentación es bonita. Lo funcional debe imperar sobre lo bonito. Pero si además eres capaz de hacerlo bonito será un Producto Mínimo Viable redondo. 

Su importancia reside en la trascendencia de cada una de las secciones del PMV para llegar a la totalidad del producto y sacarlo adelante. Es decir, desgranando estas siglas encontrarás la fórmula idónea para conseguir hacer un Producto Mínimo Viable para emprender:

Producto mínimo Víable Miqo

Producto

Es el lugar de interacción entre el usuario y la oferta. 

Con un modelo de negocio claro, unos objetivos y unos indicadores perfectamente definidos, podrás identificar que necesitas para arrancar tu proyecto. Puede ser una App, una landing, un mail, o un ebook, porque necesitas registros, o cualquier producto digital.

Identificando a tu cliente potencial, y tu modelo de negocio, sabrás que producto necesitas. 

En el caso del proyecto que te menciono en este post, como el cliente potencial eran trabajadores, al ser un proyecto B2B, el punto de conversión lo tenían en el ordenador y el móvil, de ahí la decisión. 

Los recursos eran limitados y se tomó una decisión muy oportuna: conseguir ventas antes que inversores. Se decidió que para el desarrollo de una App, primero había que trabajar el mail y validar el producto antes de meterse en inversiones frustrantes.

Mínimo

Con los recursos que dispones, qué eres capaz de desarrollar. 

A esto se le llama Bootstrapping en toda regla. Si algo ayuda practicar Bootstrapping es, a enfocar el producto y los recursos que dispones al resultado. 

Por tanto, identificar cuáles son los mínimos para poder medir y aprender es mucho más importante que tirarte seis meses, un año o más tiempo en desarrollar cualquier producto sin garantías de éxito. 

De ahí vamos al siguiente punto y fundamental para cerrar el círculo que despeje las dudas de con qué salir para comenzar a dar vida a cualquier idea.

Viable

La validación del usuario. 

Hay deseos y deseos viables. Esa es la diferencia entre fracaso y éxito. Las grandes empresas, o los pequeños pasos que te permitan crecer hacia algo cada vez más grande. 

Tienes que tener claro, qué puedes permitirte, qué hace que un usuario te tenga en cuenta, y sobretodo, qué puede validar que tu hipótesis era la correcta.

Estas son pautas suficientemente sólidas para evaluar qué PMV necesitas para emprender. 

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